| | | El robo el 14 de febrero de 1934 | |
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| Autor | Mensaje |
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Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Nov 02, 2008 12:37 am | |
| (15) En este mismo día 18 de febrero se ha recibido una extraña carta anónima en el Juzgado de Caravaca, mecanografiada en una cuartilla, en tinta de color rojo, y que ha debido de hacerse en una maquina de escribir en bastante mal estado y escrita por una persona que no parece ser experta en mecanografía. La verdad es que cuesta bastante leer el texto, pero en él se dice que el autor del robo es Pedro José “el Gafas”, que al ser una persona poco corpulenta cabe por el agujero realizado en la puerta de San Lázaro y que además de pequeño –en el anónimo se dice de chico- fue monaguillo en el Castillo y que en la actualidad es “asiduo de iglesias y sacristías” por lo que conoce perfectamente por dentro el Santuario con todas las dependencias del Castillo. En principio se deja este anónimo sobre la mesa a pesar de que desde el Juzgado se da cuenta a la policía sobre el mismo y se dispone que discretamente se realicen averiguaciones sobre esto. Cualquier pista que aparece, por descabellada que pudiera ser, no se descarta, con lo que viene a demostrarse que la investigación policial y la labor judicial en este periodo fueron buenas. Nos encontramos en el lunes 19 de febrero de 1934. Por la mañana declaran ante el Sr. Álvarez del Manzano las señoras Nicolasa e Isabel Buendía Nadal y la madre de estas Ana María Nadal Gil. En la declaración de las tres manifiestan que la merienda en casa de Pepe Luelmo fue el martes día 13. Aquí hemos de tener en cuenta que el primero que facilitó el dato de la merienda fue el esposo de una de las hermanas Buendía y cuando les facilitó este dato a los amigos que se encontró en Murcia les dijo que había sido el domingo día 11, lo que todos manifestaron ante la Guardia Civil, siendo los únicos que dudaron los acusados hasta el momento, que no precisaban si fue el domingo 11 o el lunes 12. Francisco Martínez García “el Panocho”, declaró que vio a Pepe Luelmo en la plaza en compañía de otros y que sólo estuvo con él unos momentos. Vicente Navarro Mora declara que al volver de Cehegín con Adolfo Guirao y con Diego Cortés, sobre las cinco de la madrugada del día 14, vieron a Pepe Luelmo paseando en la plaza con “el Panocho”. Diego Sánchez-Cortés Martínez, conocido popularmente como Diego Cortés, que era pianista y compositor y que con el tiempo lo sería de la popular cupletista Rocío Jurado al principio de la carrera de esta, viene a declarar prácticamente lo mismo que Vicente Navarro Mora. Isabel García Marín, que era la criada del Alcalde D. Miguel de Luelmo, y que fue citada en una declaración anterior que efectuó Dª Dolores Bolt Dorado, declara ante el Juez que efectivamente estuvo visitando a Dª Dolores pero que no hablaron en ningún momento del robo de la Santa Cruz, cosa extraña por otro lado, si tenemos en cuenta que era el tema de conversación de todo el mundo en la ciudad de la Cruz. El Sr. Álvarez del Manzano nombra peritos tasadores para valorar el relicario a los maestros joyeros de Caravaca D. Amador Martínez Lozano y D. Antonio Carrión Conesa, este último primer joyero de la saga de Antonio Ros, que procedente de Cartagena se estableció en Caravaca. Los peritos joyeros emiten un informe suscrito por ambos, referente al valor del relicario que ha desaparecido, en él se dice, con todas las reservas, por no poder precisarlo, ya que no lo tienen presente, que su valor está entre las 12.000 y las 15.000 pesetas. En este día declara D. Antonio Martínez-Carrasco Blanc, Hermano Mayor de la Cofradía de la Santísima Cruz, el que es interrogado sobre el valor del relicario y que manifestó que unos años atrás, y con motivo de una reparación y reposición de alguna de las piedras preciosas que lo engalanan, se llevó al taller de D. José Gascón, joyero de Murcia, y que interesándose por el valor material del mismo, este fue valorado por dicho señor en 12.500 pesetas. Como se ve el valor del relicario se cifra por varios entre 12.000 y 15.000 pesetas de las de entonces, que vendrían a ser entre unos 18 y 22,5 millones de pesetas de las de nuestros días, eso sí, sin convertir a euros. También declara como perito José Soler López, “Llanas”, carpintero de 27 años y con domicilio en la calle de la Republica –actual calle de Alfonso Zamora y que antes de la proclamación de la Republica se llamó de Alfonso XIII- y que más tarde sería Alcalde de Caravaca en sustitución de Miguel de Luelmo cuando éste último fue nombrado por el Gobierno de la Republica Gobernador Civil de Huelva, en su declaración pericial manifestó que el agujero de la puerta de San Lázaro fue realizado por persona completamente inexperta en la materia de carpintería. La Guardia Civil y la policía trabajan, entre otras hipótesis, con la posibilidad de que algún forastero haya sido el autor o inductor del robo, como en un primer momento se piensa en el carácter político del tema, se hace una exhaustiva investigación sobre personas que viven fuera de Caravaca y que en los últimos días han visitado la ciudad, sobre todo de personas simpatizantes de la izquierda. Como resultado de esto declara D. Santiago Ramón Sánchez García, sacerdote y coadjutor de la Parroquia del Salvador y relacionado con personas venidas de fuera de Caravaca por si pudieran estar implicadas en el asunto, manifiesta que el pasado día 12 de febrero le visitó un individuo llamado Miguel Pons que está separado de su mujer y que le solicitó su mediación como sacerdote para poder ver a sus hijos y aporta además que de este señor sabe que tiene ideas izquierdistas y que estuvo en el bar Los Yemas con el “Cojo Topera” y otros de su misma ideología. Como resultado de esta manifestación el Sr. Juez cita para el día siguiente a Salvador Reina Martínez, aludido en la declaración anterior como “Cojo Topera”. También en este mismo día, el Sr. Juez dicta el primer auto de procesamiento que consta en el sumario y lo hace sobre Manuel Nieto Nieto, Calín, ordenando prisión sin fianza, y determinando como cuantía para cubrir las responsabilidades por daños la cantidad de 15.000 pesetas. En la calle se siguen las idas y venidas del Juzgado, los ciudadanos de Caravaca especulan con los autores del robo y aparecen dos comentarios: los de izquierdas acusan a los de derechas y los de derechas acusan a los de izquierdas, con lo que resulta que la opinión general es que se trata de un robo de tipo político. La prensa ha ido dando cumplida cuenta del suceso, aunque no de la instrucción del sumario por estar decretado el secreto del mismo, y la verdad es que el caso ha llegado a los cuatro puntos cardinales del país. Quizá la repercusión ha sobrepasado los limites calculados por el ideólogo de tan maquiavélico plan, quizá la respuesta social también ha rebasado dichos limites con lo que la marcha atrás cada día se hace menos posible. El martes día 20 de febrero declara Salvador Reina Martínez, aludido por el presbítero D. Santiago Ramón en su comparecencia. Manifiesta que conoce a Manuel Pons y que con motivo de encontrarse en Caravaca le saludó en el bar Los Yemas. Alguien se preguntará –yo lo he hecho- que relación tiene Salvador Reina o Manuel Pons con este tema. Por eso quiero hacer en este punto otra consideración mía. No tienen ninguna relación con el caso. Aquí cabe preguntarse como un sacerdote se atreve a implicar, aunque sea de forma velada, a alguien por el solo hecho de que pertenecen a determinada ideología, en este caso de izquierdas. Alejo Pérez Rodríguez, conserje del club Taurino de Caravaca, manifiesta que en la madrugada del día 14 entraron en el citado club Pepe Luelmo y el Panocho. También en este día declara Antonio Rabadán Nevado –que sería el último Alcalde de la II Republica en Caravaca- y niega que estuviera merendando en los días anteriores al robo en casa de Pepe Luelmo. Declara que es posible que le confundieran con su hermano Angel el fontanero del Ayuntamiento. Pedro López Lozano, conocido popularmente por Perico Calamidad, declara en este día y manifiesta que él no ha merendado jamás en casa de Pepe Luelmo, pero que recuerda que le llevó una bombona de vino hace unas dos semanas. Recuerdo que ya cité a Perico Calamidad y dije de él que era el mozo de los recados de la taberna de Adolfo Guerrero, que estaba situada en la calle Nueva y que este hombre era algo retrasado mental. Martín Navarro López, fabricante de alpargatas, de 49 años y con domicilio en la calle Atienza 3, de forma espontánea y voluntaria se presenta ante el Juez y se declara autor del anónimo que se recibió en el Juzgado el día 18 y que he hecho mención al principio de esta intervención. En esta declaración insiste en su acusación contra Pedro José “El Gafas”, acusación que sostiene y deduce por una conversación mantenida con Pedro José días antes del robo y con motivo de encontrarse ambos en el duelo de la madre de Adelino, Pedro José le estuvo diciendo que... Saludos. |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Nov 02, 2008 1:36 pm | |
|  Anónimo que aparece en el folio 79 r del sumario 14/1934 sobre robo sacrílego Transcripción del folio 79: Sr. con el debido respeto que su digna caballerosidad me merece descontando la cantidad de autoridad que pesa sobre su persona me dirijo en demanda para ver si de una vez se puede esclarecer éste asunto que tan nervioso nos pone.
En fechas muy recientes tuve el gusto de consultar con un señor de esta para recriminar varias aclaraciones hechas por otro este señor que verdaderamente se me presentó indignado de estar castigado por la evolución de la política que nos gobierna tuvo el atrevimiento de confesarme casi a las claras lo que en estos días nos acongoja yo que en su principio no le creí y que en este momento lo creo todo por ser persona adecuada para ello no por el lucro de nuestra Cruz sino al contrario porque llegue el día en que sea ensalzada y no abandonada y que exista una represión para que no se repita la odiosa merienda de San Lázaro manifiesto que no haciéndome responsable de sus consecuencias pero si deseando se acaben las lagrimas de mi madre y de mi querido pueblo doy el nombre de dicho señor el autor a mi juicio es Pedro José (4 ojos) vean la manera de seguirle desde cerca y se convencerán y en su día daré mi nombre.
Este escrito va disfrazado en todo cuanto puede por no hacerme culpable de cualquier torpeza de algún incomprensible dado a que no ha sido el hecho del robo por apoderarse de su valor material con otras miras a favor de la religión. |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Nov 16, 2008 12:20 am | |
| (16)... el pueblo de Caravaca no se merecía tener a la Santa Cruz, que el pueblo de Caravaca no se merecía tener fiestas de la Cruz, que tampoco se merecía la celebración de los misereres en los viernes de cuaresma a no ser que se hicieran con la Cruz de cartón que Pepe Luelmo y otros de su misma calaña arrastraron por las calles de la ciudad. Que la Santa Cruz debería de desaparecer como castigo a tanto agravio. Que no se pueden tolerar actos como la comida del viernes de Lázaro último en la explanada del Castillo, donde Luelmo y otros afines a sus ideas dieron buena cuenta de un suculento arroz con conejo ante las miradas escandalizadas y atónitas de los fieles que acudían en peregrinación, curiosamente como hoy se hace para recibir el Jubileo y por la misma puerta, a conmemorar la resurrección milagrosa de San Lázaro, como acto penitencial propio de la cuaresma. Que, además y visto lo ocurrido en los últimos tiempos (¿arbitrio de campanas, etc.?) la Cruz no estaba segura en el Castillo con las Autoridades de ahora (debe de referirse a las locales ya que las nacionales son una coalición de centro-derecha). Y todo esto fue manifestado, como dije anteriormente, en un duelo. Y es que hay que ver que poco a cambiado Caravaca desde entonces. Recuerdo el último duelo al que asistí en el tanatorio de nuestra ciudad, que tras manifestar las consabidas muestras de pesar a los familiares del finado, dependiendo del tema que quisieses hablar o escuchar, tan sólo con echar una ojeada por los alrededores, ya sabes a que grupo unirte, pues se habla de todo, te enteras de todo, de la vida, del milagro, de lo mal que lo hacen los que gobiernan, de lo bien que juega el delantero y hasta se rememoran los lances de algún torero de antaño y eso sin contar, que también fui testigo de la excepcionalidad, de alguien que era aficionado al cante flamenco y en medio del duelo se apuntó alguna seguidilla por lo bajo ante el estupor de los concurrentes, que no dábamos crédito a lo que veíamos. Tras esta declaración el Sr. Juez cita para el siguiente día a Pedro José “El Gafas” y determina que el denunciante esté localizado por si fuese necesario. En este mismo día el Sr. Juez dicta un auto donde se decreta la libertad sin cargos, aunque sin perjuicio de continuar con las investigaciones, de Angel Rabadán Nevado (el fontanero del Ayuntamiento) y de Cristóbal Sánchez Pérez (Pasamontes) y es que existen testimonios más que suficientes para avalar donde estuvieron durante las horas en las que se supone que se comete el robo. Y por supuesto lo más importante y sobre todo en la época a que nos referimos: el convencimiento intimo del Sr. Juez. También en este día se dicta una providencia del Juez ordenando se incorporen al Sumario dos informes de la Policía. El primero de ellos lo redactan los Agentes de Investigación Criminal en el que manifiestan entre otras cosas, “la total imposibilidad de que los autores del robo accediesen al interior del recinto amurallado utilizando el gancho y las cuerdas que aparecieron en la muralla”; además, “la total imposibilidad de lanzar el citado gancho desde abajo, por su peso y por el poco espacio que hay debido al plano inclinado”. También informan de que la creencia generalizada entre la población es que los autores del robo son Pepe Luelmo y Adolfo Guirao. Y este punto es muy importante porque a reglón seguido se dice que el grupo no descarta otras implicaciones y deja muy claro lo que es el rumor popular y lo que es la labor policial. También se sugiere un nuevo interrogatorio del “Guardián” de la Cruz. En definitiva, la policía no se termina de tragar la autoría de Luelmo y Guirao, no está claro, tienen coartadas consistentes, son muchos los que les han visto y en los lugares y horas que han citado, juntos y por separado y sobre todo el “castañón” que esa noche debían de llevar encima es de primera división. En el otro informe policial se da cuenta de que han sido investigados los establecimientos del ramo –supongo que serían ferreterías o similares- de las localidades de Murcia, Alcantarilla y Lorca y que en ninguno de ellos han sido adquiridas las herramientas que se utilizaron en el robo –yo añadiría que se encontraron en el lugar-. Aquí es posible que alguno se pregunte por qué se investigan los establecimientos de Alcantarilla en concreto y no los Cehegín –que también se hizo- o los de Bullas o Mula. La respuesta es sencilla. Manuel Nieto Nieto (a) Calín, tiene vínculos familiares con la citada localidad, de hecho fijará su residencia en Alcantarilla, como consta cuando es interrogado de nuevo en 1939. Sigo insistiendo en que la labor policial y judicial no dejaron cabos sueltos e investigaron y buscaron pistas que pudieran esclarecer lo ocurrido y dar con los autores. Como ya he dicho, el informe policial manifiesta que la creencia generalizada de la población es que los autores del robo de la Santísima Cruz son José de Luelmo y Adolfo Guirao. La sociedad caravaqueña empieza a exigir respuestas a lo ocurrido, y a pesar de que todo está confuso, de que hay piezas que a la policía no le encajan, ni a la sociedad tampoco, la verdad es que las investigaciones se han centrado en estos personajes, a pesar de que se siguen otras líneas de investigación. Desde luego no encaja la conexión o relación del primer procesado, Manuel Nieto, con los demás que resultarán procesados en este día. Y así, basándose única y exclusivamente en el informe referido, el Sr. Álvarez del Manzano dicta auto de procesamiento contra José de Luelmo Asensio y Adolfo Guirao Álvarez, decretando prisión incondicional y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 5000 pesetas a cada uno de ellos. En el mismo auto son igualmente procesados por complicidad Ramona Rodríguez Azorín y Carmen García Guerrero “la Pachina” con prisión incondicional y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 3000 pesetas a cada una de ellas. Y a José García Pastor “Quico el Perdigón”, Carmen Fernández Medina “Socorrica” y Salvador Martínez García “Pachín” con prisión provisional –preventiva- eludible con una fianza de 1000 pesetas a cada uno de ellos y determinando como cuantía para cubrir daños la cantidad de 3000 pesetas a cada uno de ellos. Esto nos da una idea de que el Sr. Juez no tiene nada claro que realmente sean los autores. Si tenemos en cuenta que los daños económicos se cifran entre 12000 y 15000 pesetas, esta cuantía debe de ser repartida entre todos los procesados de la misma trama. Con una simple suma, vemos que la cuantía para cubrir los daños es, hasta ahora, de 40000 pesetas. Con lo que se demuestra que se procesan a tres tramas distintas y sin conexión entre ellas. Es decir, como popularmente se dice, el Juez no quiere meter la pata y ante tal confusión procesa todo lo que se mueve, que de levantar procesamientos siempre se está a tiempo. Y con todo esto llegamos al miércoles 21 de febrero de 1934. Hace una semana exactamente que fue descubierta la ausencia de nuestra sagrada Patrona del lugar donde tantos siglos permaneció. Sería bueno hacer un repaso por los editoriales de algunas publicaciones, sobre todo la Verdad y el Liberal, pero como pienso que estas no deben resumirse las incluiré integras en fecha próxima, para que nos podamos dar una idea de cómo reaccionan los periodistas dependiendo de su ideología o línea editorial. Aunque no es difícil de suponer. Comparece ante el Sr. Juez a prestar declaración Pedro José Elbal Rocamora y en la declaración le cuelgan dos alias: el Gafas y el Cuatro Ojos (espero que no se enfade ningún descendiente). Pedro José cuenta con 41 años y es maestro albañil de profesión. El Juez le pregunta sobre las acusaciones que Martín Navarro ha manifestado el día anterior contra él y sobre esto declara que es cierto que estuvo en el duelo de la madre de Adelino que debió de ser la noche del 31 de enero ó la noche del 1 de febrero y que cruzó algunas palabras con Martín Navarro que también se hallaba en el mismo lugar, pero que no comentó en modo alguno nada relacionado con la Santísima Cruz. Siguiendo con la declaración manifiesta ser persona de derechas, católico practicante que asiste con asiduidad a misa y funciones religiosas, que fue monaguillo y que considera el anónimo y la declaración de Martín Navarro como una maniobra para acusar del robo a “las derechas” por parte de “las izquierdas” de las que forma parte Martín Navarro. En vista de esta declaración y de las contradicciones entre ambos, el Sr. Juez que dispuso que Martín Navarro estuviese localizado, le manda llamar al Juzgado de manera inmediata para practicar una diligencia de careo entre los dos declarantes. Martín Navarro continúa afirmando los comentarios realizados por Pedro José Elbal en el duelo referido de que no se debían de celebrar fiestas, ni misereres, que no nos merecíamos tener a la Cruz, que además esta no estaba segura en el Castillo con la Autoridades de ahora. Pedro José niega que dijese tales comentarios y cita varios testigos que estuvieron presentes en el duelo y en la conversación en cuestión. Martín no llega a citar a ningún testigo. Desde luego en la diligencia consta que el Sr. Juez apreció que los dos comparecientes manifestaron y defendieron sus posturas con la misma firmeza, que a fin de cuentas es para lo que sirve una diligencia de careo: para determinar cual de los dos comparecientes manifiesta más firmeza y convicción en sus afirmaciones. Esta diligencia de careo me ha servido para comprobar que todos creían estar en posesión de la verdad, de ahí la firmeza en las posturas. Existen varias declaraciones de unos y de otros –políticamente izquierda y derecha- donde se acusan mutuamente del robo y exponen la misma firmeza. Expondré algún caso más y alguna rocambolesca diligencia que se practicó, ya que nada de lo actuado daba fruto. Ninguna conduce a nada y por lo que deduzco se empiezan a considerar otras posibilidades a partir del informe de la policía, donde como he dicho, se hace referencia a la creencia generalizada de la población, pero basado única y exclusivamente en el rumor popular, que en esa fecha, como hoy, no es tan difícil de manipular: basta lanzar algún comentario que interese a la población como cierto y en diversos lugares para que en cuestión de horas toda la ciudad, digamos pueblo en ese sentido, esté inundada con ese rumor que a estas alturas será considerado como cierto. Tras esta diligencia ambos quedan en libertad sin ningún tipo de cargos. El Sr. Juez, en vista del informe referido, cita a declarar al Capellán del Santuario para el próximo día 23. Y es que la policía ha pedido que se amplíen nuevos detalles de sus declaraciones. Y saliéndonos del sumario, de los periódicos de la época y del tema del robo. Quisiera, precisamente por ser hoy 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santísima Cruz, repetir aquí unas frases que D. Fernando Sebastián de Erice publicó en la revista de la fiestas del año 1984 y que literalmente decían: “Yo me atrevería a rogar desde aquí a nuestro Hermano Mayor honorario, el Rey Don Juan Carlos y nuestra Reina Doña Sofía, con la sabiduría que ese nombre conlleva, que se uniesen a nuestras suplicas al Altísimo y que impetrasen las preces de Su Santidad, tan venerado en toda España, para que nuestra Cruz vuelva a su templo... No digo a nuestros corazones porque nunca ha salido de ellos. Sois jóvenes casi todos vosotros, y no podéis saber lo que se sentía al contacto de aquella Cruz... Para los viejos es un escalofrío inolvidable...” |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Dic 07, 2008 10:20 pm | |
| (17) Ante todo pedir disculpas por el retraso en mi aportación pero es que he tenido un problema con la torre del ordenador, problema que ha sido resuelto, y para que esto no vuelva a suceder ya se han hecho las oportunas copias de seguridad. Y es que no termino yo de fiarme de toda la información enlatada en este invento que es el ordenador, de que esté disponible cuando uno quiera. Yo soy más de folios y apuntes, que aunque ocupan más espacio es más difícil que se cuelguen y cosas por el estilo. Y... bueno, siguiendo con el tema que nos ocupa estábamos en el Jueves 22 de febrero de 1934, día en el que declara el abogado y político conservador local, y que en ocasiones actuó de Juez Municipal y en otras de Juez de Primera Instancia e Instrucción de manera accidental, D. José Elbal Martínez. En esta declaración expone sus sospechas de que los autores del robo han sido José de Luelmo Asensio, Adolfo Guirao Álvarez y Luis Alcázar Martínez (en la declaración le cita como: “un guardia municipal apellidado Alcázar”) éste último, como vemos, elemento nuevo en esta historia. Todas sus sospechas se fundan en que son elementos de izquierdas, que no tienen inconveniente en manifestar su anticlericalismo y ridiculizar todo lo que a culto e iglesia se refiere y que además Luelmo siempre se ha distinguido por su odio hacia la Santísima Cruz, en la que en más de una ocasión ha manifestado su deseo de convertirla en ceniza o arrojarla por una almena del Castillo. Toda su declaración se basa en rumores oídos sin determinar quién o quiénes los han manifestado y en la actitud hostil hacia la Iglesia de Luelmo. En la época es practica habitual de la Justicia pedir informes a los Ayuntamientos sobre las personas procesadas en los sumarios, así el Juzgado solicitó a la Alcaldía de Caravaca los oportunos informes sobre todos los procesados en este sumario 14/1934, y en este día se reciben y se incorporan al sumario. Al estar entre los procesados José de Luelmo, que a estas alturas ya todos debéis de saber que es hermano del Alcalde, todos los informes solicitados hasta ahora los firma el primer Teniente de Alcalde D. José Díaz Hervás y en ellos se acredita buena conducta de todos los procesados. En esta misma fecha se recibe en el Juzgado de Caravaca un oficio del Ayuntamiento dando cuenta del acuerdo adoptado por la Corporación Municipal en Pleno de personarse como parte en el sumario que se está instruyendo, a este oficio se une una certificación del Secretario del Consistorio local, donde se transcribe el acuerdo adoptado y una escritura publica otorgando poderes a procuradores, como abogado actuará en representación del Ayuntamiento D. Fernando Torrecilla del Puerto y como procurador D. Emilio Sáez López. En el escrito que presenta el procurador Sr. Sáez se hace referencia al acta de entrega del Santuario al Capellán D. Ildefonso Ramírez Alonso que se efectuó el día 22 de Junio de 1929 por el Teniente de Alcalde D. Angel López Guerrero y por el Cura Párroco Arcipreste D. Tomás Hervás García y actuando de Secretario D. Felipe Sánchez Guerrero Elúm. En esta acta se hace referencia a todos los enseres y utensilios tanto de culto como ornamentales. Se hace referencia al armario que existe en la vivienda del Capellán y del objeto que tiene para guardar la Santísima Cruz, aunque bien es cierto que no se indica obligatoriedad de hacerlo por parte del Capellán. En este inventario aparece descrita la Santísima Cruz como sigue: “Nº 45 –La Reliquia- Existe en el Sagrario y examinada detenidamente resulta: Que la tapa superior del primer engaste de la Santísima Cruz y en la orla del INRI faltan cinco diamantes, hallándose con engarces de pedrería completos y tiene uno de los cristales del anverso quebrado sin que falte nada de él, notándose diferencia de color en dos rubíes que desdicen de los demás. La pedrería, por estar gastada la montura, no se halla completamente segura en la Cruz. Se ha engarzado en fecha reciente y por donación un brillante en el centro de la corona, hallándose la reliquia en su Sagrada madera muy gastada, especialmente en el centro y pie, evidentemente a consecuencia del contacto con otras que se hayan tocado y de los baños anuales. Los dos engastes de la Cruz son de oro, el primero orlado de pedrería según queda indicado y el segundo liso y se custodia en el Sagrario dentro de una arquita de plata cincelada, teniendo a su alrededor una inscripción árabe y cordones de seda de color con hilos de plata” Aquí, aunque tan solo sea por curiosidad, vamos a hacer un paréntesis y retroceder unos años para ver unas anomalías con respecto a la designación del Capellán del Santuario. En el acta de la sesión del Ayuntamiento de fecha 15 de Junio de 1929 se hace constar textualmente: “...hallándose vacante el cargo de Capellán del Santuario de la Santísima Cruz por renuncia voluntaria de D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, que lo desempeñaba y atendiendo a indicaciones hechas por el Sr. Cura Párroco Arcipreste D. Tomás Hervás García, se acordó por unanimidad nombrar para el expresado cargo al Presbítero D. Ildefonso Ramírez Alonso, con el sueldo que aparece consignado en presupuesto...” Era costumbre desde muy antiguo que todos los Capellanes del Santuario constituyeran ante el Ayuntamiento una fianza para responder de los posibles desperfectos o desaparición de alguno de los enseres que le eran entregados para su custodia, así nos encontramos en el acta de la sesión del Ayuntamiento de fecha 10 de Julio de 1930 y que textualmente dice: “...Se dio cuenta del escrito que formula Doña Carmen Martínez-Iglesias Hervás, solicitando se cancele la fianza hipotecaria que prestó a favor del Ayuntamiento, en garantía de la gestión de su sobrino D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, como Capellán del Santuario de la Santísima Cruz, en razón a que hace ya tiempo cesó en el referido cargo; Y esta Corporación, en vista de que ya ha sido formalizada la entrega por medio de inventario de los efectos existentes en el Santuario de la Santísima Cruz al nuevo Capellán D. Ildefonso Ramírez Alonso, y no resultando responsabilidad alguna pendiente contra el anterior Capellán D. Felipe Martínez-Iglesias Rueda, acordó por unanimidad que se devuelva la fianza que tenía prestada a favor de este Ayuntamiento en garantía de su gestión y de los efectos confiados a su custodia, cancelando la hipoteca que a tal efecto constituyó su tía Doña Carmen Martínez-Iglesias Hervás por escritura de 7 de diciembre de 1927 otorgada ante el notario D. Juan de Dios Sánchez García y autorizar al Alcalde D. Francisco Martínez-Carrasco García para que concurra a otorgar escritura de cancelación, en representación de este Ayuntamiento, concediéndole para ello, todas cuantas facultades sean necesarias en derecho...” La hipoteca que hicieron sobre diversas propiedades estaba valorada en 12.500 pesetas de las de 1927, que serían más de 30 millones de pesetas de las de hoy. Bien, hasta aquí todo es normal: se marcha un Capellán, se comprueba el inventario, todo correcto, pues se devuelve la fianza, en este caso una hipoteca presentada por un familiar. Pero la curiosidad está en que el Ayuntamiento relevó de la obligación de presentar fianza o garantía al Capellán D. Ildefonso. Y el 7 de noviembre de 1930, el recién nombrado concejal del Ayuntamiento para cubrir la vacante producida por la renuncia de D. José Elbal Martínez y que no es otro que D. José de Luelmo Asensio, y que está recogida en el acta de la sesión del citado día propuso “...El Sr. Luelmo Asensio pide que al Capellán del Santuario de la Santísima Cruz se le exija la fianza correspondiente como la han tenido sus antecesores; y en vista de que el Ayuntamiento anterior acordó relevarle de la fianza y que este es un acuerdo de los que pueden considerarse lesivos al Ayuntamiento, se acordó que quede pendiente el asunto hasta que se verifique la revisión de acuerdos de los Ayuntamientos anteriores...” Curioso ¿no?. Y volviendo al sumario y al 22 de febrero de 1934, aunque sin dejar a Pepe Luelmo, ya que vuelve a declarar ante el Sr. Juez para ampliar nuevos detalles. En esta comparecencia acusa a Doña Julia Blanc y Perera el haber dicho en una conversación con las Señoritas de López Gonzalo, que había que ir al Ayuntamiento y cortarle la cabeza al Sr. Alcalde y de haberse negado a desalojar el Castillo a requerimiento de un Guardia Municipal y por mandato del Sr. Juez, con la consabida y rotunda frase de “no me da la gana”. La verdad es que viendo esta declaración da la sensación de estar ante una pelea de niños, eso sí, hasta que aparecen las pistolas y la sangre rubrica la ruptura y la imposibilidad de volver atrás. José de Luelmo y Adolfo Guirao nombran abogado que les representen y defiendan en este procedimiento a D. Daniel Ayala Guillén y como Procurador a D. Dionisio López Sánchez-Cortés. Todas las personas que habitan dentro del Castillo y que declararon sobre la hora del cierre de la puerta de la muralla, rectifican sus anteriores declaraciones en el sentido de que la puerta se cerró esa noche sobre las diez. Al día siguiente, 23 de febrero de 1934, se constituye el juzgado en la explanada del Castillo ante la puerta de San Lázaro y una vez que se retiran los hierros que protegen el hueco realizado en la citada puerta se practica la prueba de sí alguien es capaz de pasar por esa gatera –como la cita mi buen amigo Gregorio Piñero- resultando que Manuel Nieto Nieto (a) Calín logra pasar por el hueco con bastante dificultad, dejando restos de su ropa en el contorno, que hasta ese momento estaba limpio e inmaculado, y haciendo saltar algunas astillas de las que había en el contorno, así como produciéndose pequeños arañazos. Luis Alcázar Martínez, citado por D. José Elbal Martínez como uno de los autores de los que sospechaba, declara en este mismo día y ante el Sr. Juez manifiesta que la noche del martes de carnaval acompañó a su Jefe (Adolfo Guirao) a casa del Linero y ayudó a amortajarlo. Declara que no sabe nada relacionado con el robo. |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Miér Dic 17, 2008 10:48 pm | |
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Antes de proseguir con este relato quiero hacer una consideración: El sumario consta en total de unos 800 folios pero que transcritos a documentos actuales equivale a unos 1200 folios por una cara. Actualmente estamos en el folio 203 del sumario, por lo que se puede calcular lo que queda, aunque bien es cierto que a partir del folio 500 no se aporta ni se descubre nada nuevo, luego hay unos 70 folios instruidos por el Juzgado Militar y tras esto unas cuantas declaraciones alucinantes. Por ello os pido que os expreséis, que a fin de cuentas es para lo que sirve un foro, para intercambiar opiniones, y así puedo calibrar como seguir, aunque no tengo inconveniente en seguir haciéndolo como hasta ahora.
He omitido muchas declaraciones por la única razón de que no aportan nada. Y es que el motivo de haber tal cantidad de declaraciones es debido a que el Sr. Juez Instructor decretó un bando que se hizo publico entre los ciudadanos por el cual citaba a declarar a todos aquellos que pudieran aportar algún detalle, por pequeño que fuese, que pudiera dar con los autores, con lo que la avalancha de comparecencias, denuncias, contradenuncias, careos, registros, etc. se puede imaginar. La verdad es que da la impresión de que alguien quiere “liar” todo esto, y cuanto más, mejor.
Continuando con lo acontecido aquel 23 de febrero de 1934, en el Juzgado compareció el médico local D. José María Teruel Gómez quien manifestó que el día 15 de febrero la Señorita María Rodríguez, pianista, le contó, que en un grupo en el que se encontraban, además de la referida Señorita, D. Cristóbal Rodríguez, el hijo mayor del Notario Fresneda y D. Ramón Giménez Girón, este último manifestó que si le dieran poder encontraba la Santísima Cruz. Declararon todos los presentes en el referido comentario, siendo uno de tantos cometarios que circulaban por la población. Y es que cada ciudadano tenía su propia teoría y, por supuesto, su propia solución. A continuación declara Emilio Giménez García, que era hijo del fallecido Linero, y que manifestó que la noche del duelo no estuvieron en su casa Carmen la Socorra, Carmen la Pachina ni Salvador el Pachín. Y es que el rumor popular empezaba a decir que la Cruz la habían puesto dentro del ataúd del fallecido ese triste día.
De nuevo vuelve a declarar D. Ildefonso, que además de ratificarse en sus anteriores declaraciones, a nuevas preguntas del Juzgado contestó: “...que en efecto el declarante le dijo al Juez de Instrucción D. Andrés León en el momento en que verificaba el Juzgado el día catorce del actual por la mañana la inspección ocular en el interior del templo, que la tierra que había sobre el altar procedía de un jarrón que en aquel momento no lo encontraban y que por tanto estimaba que había desaparecido; que después le preguntó a su hermana y esta le dijo que el jarrón de referencia se encontraba en la sacristía sobre la mesa calicera, y en efecto así resultó cuando lo comprobó el declarante...” Vuelve a declarar sobre la mañana del robo, hora de salida etc. y también sobre la adjudicación de las viviendas del castillo, que lo venía haciendo el capellán hasta la proclamación de la Republica, y desde ese momento el Ayuntamiento. Y yo, que tengo especial fijación por el jarrón aludido, os diré que queda otra mención a él, aunque esta es definitiva.
Declara Doña Julia Blanc y las Señoritas de López Gonzalo, coinciden en negar que afirmaran el día del robo lo de que había que ir al Ayuntamiento a cortarle la cabeza al Alcalde, por otro lado reconoce Doña Julia que le contestó “no me da la gana” a un guardia que intentó desalojarla del Castillo el día de autos. También declara la recientemente fallecida Esperanza Barrera Elbal –hermana del diestro Caravaqueño y sobrina de Pedro José el Gafas- que afirma que su tío se acostó la noche del martes de carnaval nada más cenar, y que ella se quedó en su casa un gran rato, junto con su prima, jugando con los niños de Pedro José. Cruz Giménez García –que es la prima de Esperanza- declara lo mismo. También declara el sacristán de la Parroquia del Salvador, D. José Martínez Segura –por cuyos descendientes, especialmente su hijo Pepe y que desgraciadamente ya no está entre nosotros, conozco bastantes cosas- que al abrir la Parroquia aquel miércoles de ceniza, Pedro José el Gafas ya estaba en la puerta de la iglesia “como era su costumbre” y que le vio tranquilo como todos los días.
C. Sánchez Martínez declaró al respecto de una frase pronunciada por el hermano del Inspector de la Policía Municipal que dijo textualmente: “La Cruz no aparece y...” lo que comunicó a la Guardia Civil –que ya es gana de comunicar- el pasado día 20, por lo que declara este día en el Juzgado. En su comparecencia manifestó que no sabe que quería decir “el Colorao” –hermano del Inspector de Policía de esta Población- al decir “la Cruz no aparece y...” pero que cree que no quiso decir nada de particular. No consta en el sumario que se adoptase ninguna medida cautelar contra este deponente.
A continuación nos encontramos en el sumario con las partidas de nacimiento de todos los procesados en esta causa que se incorporan al sumario en este día por medio de una providencia del Sr. Juez donde además se hace constar los cambios de nombres de Carmen Fernández Medina (a) Socorra y José García Pastor, que en lo sucesivo se llamarán María de la Encarnación Fernández Medina y José Pastor García.
El Alférez de la Guardia Civil D. José Canovas Paredes informa en este día al Juzgado lo siguiente: “En virtud de las gestiones que verbalmente me ha encomendado, sobre si hay alguna persona que pueda manifestar que a los detenidos José Luelmo y Adolfo Guirao, en alguna ocasión le oyeran decir que la Cruz de Caravaca desaparecería del lugar donde se encontraba o alguna frase análoga, tengo la distinción de participarle que practicadas aquellas no se ha obtenido resultado alguno favorable. Viva VS muchos años... etc. También el Inspector D. Gregorio Sánchez informa en el mismo sentido: “...que no se han podido hallar entre los vecinos de esta localidad personas que señalen determinadamente a aquellos que puedan manifestar quienes son los que refiriéndose al rumor publico acusaban a los detenidos Luelmo y Guirao como de haber injuriado a la Vera Cruz o haber dicho la conveniencia de quitarla de donde se encontraba...”
En la providencia dictada para ordenar la incorporación al sumario de estos informes se hace un razonamiento bastante lógico y que lo transcribo, ya que muchos de los que han hablado conmigo sobre este tema me manifestaban su extrañeza de que a los tres días de dictar un auto de procesamiento se levantase sin más. Y precisamente, basándose en esto, es por lo que se ha dicho que el Juez recibió presiones de no se sabe quien para levantar este procesamiento. Esto no es así. En dicho documento se hace constar: “Los precedentes dos oficios de la Guardia Civil de esta localidad y otro del Sr. Inspector de la Brigada de Investigación Criminal, únanse al sumario de su razón y en vista de que no obstante la unanimidad con que el rumor publico acusa como inductores –según explícitos informes que corren unidos a autos, de dicha Fuerza y Funcionario de la Brigada de Investigación Criminal citada- a los procesados José de Luelmo Asensio y Adolfo Guirao Álvarez, no han podido dichos informantes –en contra de lo que era de suponer por los términos de sus comunicaciones- hallar persona alguna que atestigüe ante el Juzgado los actos o influencias que se atribuyen a los repetidos procesados para acusarlos en tal forma, ello produce en el ánimo del que provee una desvirtuación del concepto de racionalidad de los indicios de criminalidad que, a la ocasión y en las circunstancias del momento en que se dictó el auto de fecha veinte de los corrientes, se apreciaron como tales para decretar el procesamiento de dichos Luelmo y Guirao; por lo que quede esta causa sobre la mesa del Juzgado para dictar inmediatamente la resolución que proceda.” A continuación se dicta un auto por el que se deja sin efecto el procesamiento de Luelmo y Guirao, eso sí, sin perjuicio de continuar con las investigaciones. Y es que estos pueden demostrar donde estuvieron y con quien o quienes durante todas las horas y minutos de aquella tarde-noche del tristemente célebre martes de carnaval del treinta y cuatro. Existen en el sumario muchas declaraciones que no he mencionado de personas que han visto a estos, que han estado con ellos en bares y cafés de la localidad, no pasan ni un instante solos y además llevan un “colocón” de campeonato, por lo que difícilmente pasan desapercibidos. También con esto quiero dar un argumento más de que el Juez no aprecia conexión entre las tres tramas que cité en otra intervención. Por lo pronto se descuelga una de ellas, aunque ya veremos como discurren las cosas con el tiempo.
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|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Vie Dic 26, 2008 8:29 pm | |
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El día 24 de febrero de 1934 declara el concejal del Ayuntamiento de Caravaca D. Mateo Caballero Pérez del partido Radical Socialista con relación a la noche del martes de Carnaval, ya que en el circulo de dicho partido, que estaba situado en la plaza de Galán y García Hernández –actual plaza del Arco- hubo un baile donde estuvo Pepe Luelmo sobre las dos de la madrugada. También anduvo por el lugar Adolfo Guirao en compañía del Guardia Municipal Luis Alcázar. En su comparecencia manifestó, además de los que estuvieron y él vio, de los que con toda seguridad no estuvieron en el citado local. Y no estuvieron allí ni Pedro Rabadán, ni “Pasamonte”, ni “Pedrin”. Aquí aparecen dos personajes nuevos que no he citado hasta ahora: Pedro Rabadán y “Pedrin”. El primero de ellos fue citado por un testigo –omito expresamente su nombre para no dar un ejemplo de mala uva toda vez que se demostró por la Policía, Guardia Civil y testigos que mentía descaradamente- que aseguró que en una manifestación allá por el mes de noviembre de 1933, al paso de ésta por la puerta del casino, Pedro Rabadán iba al frente de la misma y que se le acercó Miguel Soler y le dijo: “Ya la has hecho, Pedro” a lo que este replicó: “Somos los amos y he de hacer otra que se sepa en toda España”. Y el tal “Pedrin” es Pedro Richarte Navarro, a quien también el rumor popular –sembrado por alguna mente perversa- declara como uno de los autores del robo. Desde luego el diario de Murcia Levante Agrario, en su edición del día 16 de febrero, dando cuenta de la noticia del robo de la Cruz ya decía: “Quien tenía la llave de la fortaleza. Se afirma que la llave de la puerta que da acceso a la fortaleza se hallaba en poder de Pedro Richarte (a) Pedrín”. Nunca he averiguado quien era el corresponsal en nuestra ciudad de la citada publicación. Por Caravaca corría una especie de romance –que me facilitó José Antonio Jata y a éste a su vez su madre- y que según se entonaba con la música del himno de Riego, aunque he oído también que era con la música de un pasodoble que sonaba entonces aunque nadie me lo ha podido precisar. La copla en cuestión decía así:
"Señores: en Caravaca no sabéis lo que ha pasado, entre cuatro sinvergüenzas la Cruz nos han robado. Uno se llama Adolfo, otro se llama Rosendo, otro se llama Pedrin y el sinvergüenza de Luelmo. Lo mismo que han hecho eso, han hecho otras muchas cosas; y han venido a robar la Patrona más hermosa. El Alcalde, siendo Alcalde, Alcalde de Caravaca; su hermano está en la cárcel y don Ramón está en su casa."
El citado D. Ramón se apellida Giménez Girón y a quién el rumor popular de un sector de la localidad atribuye el que tiene la Cruz escondida en su casa, de hecho se llega a decir que Martín Navarro ha visto a través de una ventana como se celebraba una misa en su casa y se adoraba la Cruz, argumento que por sí solo se descarta, pues suponiendo que fuese cierto el que un sector de la derecha local hubiese planeado el robo, no creo que fuesen tan estúpidos como para celebrar una misa y adorar la Cruz con la ventana abierta, además de que por esas fechas el frío era considerable, y no digamos las iras de la población. Dejando canciones aparte, el mismo denunciante, que anteriormente he omitido su nombre, y en la misma denuncia, declara haber visto a Pedrin, Pedro Rabadán y Pasamonte la noche del robo en la taberna de Ortega –que estaba situada en un callejón que existía detrás del desaparecido Gran Teatro Cinema- y sobre la una de la madrugada, cuando posteriormente se demuestra que la taberna se cerró a las nueve de la noche. Añadir al comentario que este testigo pertenecía al Partido Radical. Con lo que uno se da cuenta del matiz político del tema. Los de izquierdas hicieron lo mismo: culpar a los de derechas, y también presentaron un testimonio directo que acusaba a alguien. Desde luego la peor parte se la llevo la izquierda.
Continuando con lo acontecido en el Juzgado en este sábado 24 de febrero, declararon Maria Rodríguez Hernández –María la pianista-, Don Cristóbal Rodríguez López y Antonio Fresneda Cárceles, los que lo hicieron, como comenté en mi anterior intervención, sobre el comentario que hizo D. Ramón Giménez Girón sobre si a él le dieran poder.
Otra simpática denuncia la presentó un abogado local –también omitiré su nombre por si la estupidez fuese hereditaria- quien manifestó a la Guardia Civil, y luego ratificó ante el Juez, que la mañana del día 14 al ir a recogerse a su domicilio Adolfo Guirao miró hacia el castillo y que esto fue visto por una criada que a esas horas barría la puerta de la casa de sus señores. La criada en cuestión declaró: “que supone miraba hacia el Castillo, pero no lo puede asegurar”. Tampoco consta en la instrucción que se adoptasen medidas cautelares contra estos declarantes.
En este día se presenta en el Juzgado el Procurador de los Tribunales D. Emilio Sáez López y presenta Escritura de Mandato otorgada por el Ayuntamiento republicano de Caravaca, con lo que formalmente el Ayuntamiento, cumpliendo el acuerdo adoptado en la sesión del 18 de febrero, se muestra parte en el sumario instruido por el robo de la Cruz. En el escrito que acompaña a la escritura y que suscribe el Procurador Sr. Sáez hace constar:
...2º.- Que es querellante el Ayuntamiento de Caravaca, cuyas circunstancias huelga hacer constar pues son las propias de toda Corporación Municipal.
3º.- Que es querellado el causante, hoy desconocido, de la desaparición de la Cruz de Caravaca...
En este escrito se hace constar de que en la vivienda del Capellán existe un armario con un Sagrario en su interior para depositar la Cruz y que así pueda ser objeto de sus próximos y constantes cuidados. También se hace constar que la corporación ignora el resultado sumarial y que tan solo sabe que una reliquia entregada bajo recibo a D. Ildefonso Ramírez, no está en su poder, que existen signos con apariencia de que puede ser un robo, pero sin que tenga conocimiento del mismo. Termina diciendo que lo único cierto que existe, o sea en el delito que pueda constituir la desaparición de esa reliquia que en deposito se hallaba entregada a la persona encargada de su custodia.
Este mismo día se dicta un auto mandando se unan al sumario la escritura de mandato, el escrito del Procurador y unas certificaciones del Secretario del Ayuntamiento. También se dispone que se realicen unas diligencias de careo entre diversos testigos que han declarado y se contradicen. Y también se dispone que se recuerde a los Juzgados a los que se ha pedido cooperación para averiguar donde se han podido adquirir las herramientas encontradas que devuelvan los exhortos cumplimentados. Avanzo que ninguna de esas investigaciones da resultado alguno.
Al día siguiente, domingo 25 de febrero, declara José de Luelmo, recuerdo que se le ha levantado el procesamiento, por lo que lo hace en calidad de testigo, sigue manifestando los lugares que recorrió, donde y con quien se comió las tortas fritas. Es preguntado si tiene enemistad con el denunciante que omití su nombre al principio y manifiesta que “...no es ni amigo ni enemigo del que habla y en política desde luego no militan en el mismo partido porque dicho señor parece afiliado al Radical que representa en esta localidad don José Musso Blanc, y en ausencia de éste parece que es su madre Doña Julia Blanc la representante”. Con lo que volvemos a las luchas de tipo político. En la próxima intervención colocaré lo relacionado con la prensa, donde uno se da cuenta del matiz, así La Verdad publica un artículo donde se denuncia este matiz, cosa que el Liberal ya venía haciendo.
Adolfo Guirao declara el mismo día y al igual que Pepe Luelmo, lo hace en calidad de testigo, y su declaración, al igual que la de Luelmo, es sobre los lugares donde estuvo y con quien la noche del martes de carnaval.
Pedro Richarte Navarro, conocido popularmente por Pedrin, declara este domingo ante el Sr. Juez. Niega haber estado en la taberna de Ortega la noche del martes de carnaval. Manifiesta que la citada noche estuvo, como todas las noches, haciendo tertulia –que pena que ya no se hagan tertulias- con Agustín Soler y D. Mariano Salazar y Gómez en el Circulo de los Yemas hasta las doce y media o una menos cuarto y que después se marchó a dormir. Con respecto al robo no sabe nada, aunque añade que le dijo Martínez –el fotógrafo- que unos días antes del robo había estado en su casa a comprarle unas fotografías un señor extranjero que viajaba en una moto. A continuación declara Pedro Rabadán negando también que estuviera la noche del martes de carnaval en la taberna de Ortega, que estuvo en el Centro de Industria y Comercio y que no vio allí a Pedrin ni a Pasamonte, entre otras cosas porque no podían entrar ya que no eran socios. Cristóbal Sánchez Pérez, Pasamonte, declara nuevamente e insiste en que no salió de su casa y que por lo tanto no le pudieron ver en ningún sitio, ni en la calle, ni en tabernas, ni en Círculos. Se produce un careo entre Pasamonte y dos testigos y estos terminan afirmando que no le vieron, uno dijo que al haber visto a un amigo de Pasamonte supuso que él también estaría, y el otro que vio a uno por detrás y pensó que era Pasamonte.
El mismo día 25 comparece ante el Juez Especial el Agente de Policía D. Modesto Sánchez López que procedente de la plantilla de Zaragoza ha sido destinado por el Director General de Seguridad a Caravaca para colaborar en las investigaciones. Este Agente es de origen caravaqueño –primo hermano de Natividad Robles Sánchez, abuela de José Antonio Jata- y se alojará el tiempo que permanezca en Caravaca en casa de su prima, y en su momento comentaré una curiosa anécdota- y creo que es destinado a Caravaca procedente de Zaragoza ya que en Zaragoza se ha seguido una pista del robo de la Cruz de la que comentaré algo.
En el informe policial del día 25 se dice que el testigo citado al principio de esta intervención mintió en todos sus extremos, ya que la policía ha hecho una investigación y demuestra como cierto que la taberna de Ortega se cerró a las nueve de la noche y que las personas citadas por este –que son unas cuantas- estuvieron en otros lugares y otras compañías. A continuación en un informe de la Guardia Civil se descarta la participación del Guardia Municipal apellidado Alcázar en el robo de la reliquia.
Se unen al sumario las diligencias procedentes del Juzgado de Instrucción de Cieza que como resultado dan el que no se han adquirido las herramientas encontradas en el castillo en ninguno de los establecimientos de todo el partido judicial de Cieza. También se incorpora la declaración que Manuel Rivero ha prestado en Murcia y referente a la confidencia que hizo a sus amigos en Murcia el pasado día 15 y sobre la merienda celebrada en la casa de Pepe Luelmo. Resultado: que es cierto que les dijo que hubo una merienda el domingo 11 ó el lunes 12, pero que para nada les dijo ni mencionó la Santa Cruz., como consecuencia de esta declaración –que demuestra falso testimonio de unos cuantos testigos- el Sr. Juez dispone que al día siguiente se traslade el Juzgado a Murcia para interrogar allí a Manuel Rivero, y ya de paso ir a la cárcel provincial a interrogar a alguno de los que permanecen detenidos.
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|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Lun Ene 05, 2009 7:55 pm | |
| (20) A las 9 de la mañana del lunes 26 de febrero de 1934 el Juzgado Especial de instrucción que conoce este sumario sale de Caravaca con dirección a Murcia. La comitiva la componen el Juez señor Álvarez del Manzano, el Secretario señor Blázquez y el Agente de Policía Sr. Valverde, además de una pareja de la Guardia Civil que escoltará al Juzgado. Nada más llegar a Murcia el agente de policía don Joaquín Valverde localiza en el Hotel Oriental a Manuel Rivero y le conduce a presencia del Juez para que declare de nuevo y vuelve a manifestar lo mismo: que les dijo a sus amigos lo de la merienda en casa de Luelmo pero nada de blasfemias sobre la Cruz, ni de que iban a subir a bajarla arrastrando. Además añadió que esto se lo contó a José Navarro García, Antonio Andréu Moreno y a Francisco Martínez Robles, ya que los demás estaban bebiendo en una taberna y asegura que su mujer le dijo que la merienda fue el domingo 11. Termina su declaración diciendo que los individuos que han declarado en este sentido deben de haberse inventado la mitad de las cosas. Por la tarde se constituye el Juzgado en la Prisión Provincial para tomar declaración a Carmen García Guerrero, ya que el rumor popular en la localidad afirma que ésta tenía permiso del Capellán, según unos, y de la hermana, según otros, y según mi opinión creo que de los dos –como se demostrará con el tiempo- para regresar al Castillo más tarde de lo habitual, ya que, la Pachina, como se conoce a Carmen en Caravaca, tiene un puesto de churros y ese martes de carnaval pensaba ganarse unas perras extras con la confección y venta de tortas fritas. A este respecto declaró que efectivamente, doña Teresa Ramírez le había dicho que siendo el motivo de volver tarde para ganarse la vida que no importaba, pero que la puerta se cerrase a su hora y que cuando subiese llamase para que le abrieran, por lo que cuando vio a la Socorra en el pueblo se extrañó, aunque manifiesta que como son muy amigas bajó a buscarla. La verdad de todo esto es que la Socorra tiene un hijo, Fulgencio, que le ha pedido a su madre una torta, por lo que ésta, con el pretexto de ir a buscarla para poder cerrar la puerta, va buscando que Carmen la Pachina le regale una de las tortas que ha hecho para su hijo. Son tiempos de miseria, de escasez y... para algunos, quizá demasiados, de hambre. El martes 27, ya en las dependencias de Caravaca, el Sr. Juez ordena que se unan al sumario los informes del Juzgado de Huescar –que se llama exhorto cumplimentado- y de todo su partido donde se da cuenta que se han investigado todas las ferreterías y herrerías del lugar con resultado negativo. También se unen al mismo lo que hoy serían certificados de antecedentes penales de tres de los procesados y lo más curioso que llega al juzgado es un telegrama de la Dirección General de Seguridad por el que se informa que el Comisario Jefe de Investigación y Vigilancia de Zaragoza tiene confidencias de que pudiera haber intervenido en el robo de la Cruz un Portugués llamado José María Pereira Pereira y que se están verificando gestiones en Portugal sobre el asunto. Curiosa pista que además ya había dado cuenta de ella la prensa, ya que el Heraldo de Aragón publica la noticia el día 21 de febrero y al día siguiente la reproduce El liberal de Murcia. ]El Juez ordena a Mariano González, que es el Alguacil del Juzgado, que cite de forma inmediata a doña Teresa Ramírez Alonso, hay que aclarar lo que en el día de ayer le confeso Carmen Guerrero, si desde luego tenía permiso para regresar más tarde podrían cambiar las cosas, pero en esta ocasión la señorita Ramírez Alonso niega que le diera tal permiso, no obstante añade que ella personalmente no sospecha que sean cómplices ninguno de los detenidos que habitan el recinto amurallado y afirma que los ladrones pudieran haber entrado antes de cerrar la puerta y permanecer escondidos en el interior del recinto y salir a la mañana siguiente, aunque le parece extraño que el autor pueda permanecer tranquilo en el interior toda la noche y salir a la mañana siguiente. María Martínez-Abarca declaró que en presencia de ella no le había pedido permiso a doña Teresa tal y como declaró Carmen. El Sr. Álvarez del Manzano tiene prisa, la verdad es que hasta el día de hoy no tiene nada más que unos vecinos del interior del Castillo detenidos como cómplices por el galimatías que se hicieron con la hora del cierre de la puerta y un herrero que se compró un par de ligas, por que hasta la prueba que ha hecho el maestro herrero Martínez-Abarca sobre si en el yunque de la herrería de Calín se ha podido forjar el gancho es negativa. Resulta que el yunque en uno de sus extremos tiene una especie de cono inclinado que es donde se forjan las piezas curvas y como el gancho encontrado en la muralla, en uno de sus extremos tenía una anilla, se hizo la comprobación en las herrerías de Caravaca y en ninguna estaba hecho, en ninguna encajaba la forma de la anilla. Por ello el Juez es consciente de que no tiene nada, al Fiscal de la Audiencia le han notificado el levantamiento del procesamiento a Luelmo y Guirao y no se ha opuesto, no hay nada hasta ahora contra nadie más que el rumor popular, y aunque éste es suficiente para destrozar a alguien el resto de su vida, no sirve ante un tribunal. Hacen falta pruebas, testimonios directos, confesiones. Por ello el Juez empieza a mirar en direcciones que hasta ahora no lo había hecho. Encarga personalmente a la Policía y Guardia Civil que se investigue a doña Teresa Ramírez Alonso, si salió del castillo la noche del robo, como se comenta por el pueblo, que se investigue a las personas que estuvieron con ella esa tarde. También encarga que sigan investigando con mucho celo a los ex-procesados Luelmo y Guirao y por último se interesa bastante por lo comunicado por la Dirección General de Seguridad. Mira que si de verdad fuera un ladrón el que se ha llevado la Cruz y aquí perdiendo el tiempo entre luchas políticas y hasta personales. Por lo que manda un comunicado para que le amplíen la información telegráfica. Por una confidencia reservada hecha al Alférez de la Guardia Civil de que la Cruz se podía encontrar en un domicilio de Caravaca, a las nueve de la noche de este día se presentan en el domicilio en cuestión y en presencia de dos testigos, además del que tenía la llave de la casa, ya que el dueño no se encontraba en la ciudad, se procedió a un minucioso registro con el resultado que todos podéis imaginar: nada de nada. Y con todo este panorama llegamos al miércoles 28 de febrero de 1934. Han pasado dos semanas desde que se produjo la extraña desaparición de la Santísima Cruz. Dos semanas de tensiones contenidas en la ciudad. Se ha intentado asaltar el Ayuntamiento de la ciudad por parte de un grupo exaltado de la derecha local que ha fracasado en su intento al no ser secundado por casi nadie, ni la misma derecha. Y es que hasta la propia derecha no lo tiene muy claro. Hay algo que no termina de convencer a nadie. No existe ni un solo testigo que declare haber visto a los que por el pueblo se señala como autores, y esto es muy raro, una noche en donde casi todo el pueblo está en la calle festejando el carnaval, nadie, absolutamente nadie, ha visto a los sospechosos, no ya en el castillo, ni tan siquiera por los alrededores, y desde luego son muchísimos los que les han visto en lugares públicos y a las horas que hubo de cometerse el hecho. Doña Dolores Moya Martínez-Carrasco declara que la tarde del martes de carnaval la señorita Teresa Ramírez Alonso estuvo en su casa desde las cinco y media hasta las siete y media, que su criada se fue con la criada de ésta al baile del casino y cuando regresaron, ambas se marcharon al Castillo. Con lo que nos encontramos con el mismo rumor popular que acusó a Luelmo y Guirao –y alguno más-; se dice por el pueblo que la vieron esa noche pero no aparece nadie, absolutamente nadie, que así lo declare. Este mismo día se recibe comunicación del Juzgado de Primera Instancia de Hellín por la que informan que en las ferreterías del partido judicial no se han adquirido las herramientas encontradas. Y en un informe de la policía fechado en este día se dice que a pesar de los rumores de que la señorita Ramírez Alonso ha sido vista la noche del martes de carnaval, no es cierto, que se han interrogado a los porteros de los locales donde se celebraron estos bailes –club Taurino, Casino, Circulo Mercantil y Centro de Industria y Comercio- y ninguno la vio, y precisamente la función de estos porteros era el identificar a las “mascaras”, y sigue diciendo el informe que han interrogado a numerosas personas y ninguna de ellas la vio. También la policía se desplazó a Murcia a interrogar a este respecto a las detenidas Carmen la Socorra y Carmen la Pachina y también declararon que doña Teresa nunca salía por la noche, y la noche del martes de carnaval tampoco. Por otro lado, la policía sigue investigando a Luelmo y Guirao, y así, en un informe fechado al siguiente día, 1 de marzo, se dice que aunque siguen con insistencia rumores de que son los autores, no llegan a comprobar tales extremos, por no aparecer persona alguna que sostenga semejante rumor. En la comprobación que se hizo en todas y cada una de las herrerías de Caravaca que he referido anteriormente si que encontraron un nuevo elemento que traerá consigo otro sin fin de declaraciones. Al comprobar la herrería de Mariano Nieto Cortés –el popular Calín que Caravaca dedicaría una calle- que estaba regentada por su padre, una vez comprobado que en su yunque no se había forjado el gancho éste manifestó que el día que compareció, junto con todos los herreros locales, en el Cuartel de la Guardia Civil oyó decir al carpintero “hijo de Llanas” –José Soler López, que más tarde será Alcalde de Caravaca- que el agujero de la puerta de San Lázaro estaba hecho desde dentro hacia afuera, con lo que la policía le tomó declaración sobre el particular y el Juez interrogó a José Soler López, el que manifestó que no fue él quien lo dijo sino otro carpintero, luego será otro y así hasta llenar un rimero de folios que no conducen a nada. El abogado del Ayuntamiento D. Fernando Torrecilla del Puerto y Giménez de Babués, toda vez que el Juez ha aceptado al Ayuntamiento como parte en este procedimiento, presenta escrito a través del Procurador D. Emilio Sáez donde pide la practica de diversas diligencias, recordar -por si no se ha dicho- que el sumario está declarado como secreto y por tanto no saben lo que se ha hecho. |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Feb 08, 2009 2:24 am | |
| (21) CRUZ... Y LUZ En torno al robo de la Cruz de Caravaca empieza a hacerse política. Se dice que todo es una pugna entre dos sectores: los Radicales-Socialistas de un lado y Acción Popular y Radicales de otro. Es decir, que unos se funden en la adoración de la Cruz y otros, por el contrario se distinguen por su irreligiosidad, por su aversión a lo que representa la tradición caravaqueña. Desde luego, el tema se presta a diversos comentarios y tiene muchísimos matices. Lo peor que se ha podido hacer es mezclar en ello a la política. A la política hay que hacerle, como al diablo el signo de la cruz, el mismo que se trata de encontrar. Una cosa es el catolicismo –y en este terreno habría muchísimo que decir- y otra el sectarismo político. No ha faltado diputado que se mezcle en estas cuestiones a ver si conquista los votos de Caravaca para las próximas elecciones. Los datos oficiales u oficiosos parecen no dejar lugar a dudas; pero en Zaragoza se sigue otra pista y ello nos da perfecto derecho al desconcierto. Creemos que contando con las justas aspiraciones del pueblo; pero dejando a un lado todo aquello que represente explotación de las circunstancias para determinada política, se deben redoblar las gestiones para que se haga luz en este asunto desagradable. (El Liberal, miércoles 21 de febrero de 1934) LA CRUZ DE CARAVACA En realidad yo no debía hablar de la Cruz de Caravaca. Es, expuesto. Para mí, claro es; pues siempre que he tratado de la Cruz en esta sección me ha traído consecuencias funestas, gracias a Dios. Y digo gracias a Dios, porque todo cuanto por causa o medio de la Cruz nos venga ha de ser camino para lograr el Cielo. Y, pobres de aquellos que entienden que la Cruz es sólo para llevarla sobre el pecho, o para arrumbarla donde no pueda interrumpir la germinación de la semilla laizante. La Cruz no es para el pecho, es el pecho el que es para la Cruz y hay que darlo por ella, en holocausto siempre, con un estuche, con su víscera vital, rubí encendido de fe. Este rubí, cuando se enciende en odio es cuando roba la Cruz, como ahora. Fueron procesados significados elementos políticos de Caravaca como supuestos cómplices en este asunto. Yo voy a romper una lanza en pro de ellos. Creo, como “El Liberal”, que no debe hacerse bandera política de este hecho desagradable. Que no debe inmiscuirse en él la política. En efecto, un robo de esta naturaleza lo acomete la codicia de las joyas que dan merito y externo a la Cruz. Yo lo justifico hasta con un caso de fanatismo patológico (valga la redundancia). Pero nunca entre personas normales o cultas, y en el pleno disfrute de su vergüenza personal, puede alentarlo una circunstancia política, un desesperado deseo de apagar así una llama que, como se ha dicho tantas veces, más se aviva cuanto más se le sopla con intenciones de extinguirla. La versión, o suceso más aceptable de los lanzados alrededor de este suceso, me parece aquel que supone que el robo ha sido realizado por una banda de ladrones internacionales. Por esa banda de internacionalismo ladrón que desde hace algún tiempo viene padeciendo España, y cuya actuación, muchas veces se viene confundiendo lamentablemente y dándole significaciones torpes, unas de carácter político, otras social, otras religioso... Esa banda de ladrones internacionales que lo mismo desvalija una caja de caudales, que arremete contra el cajón de un comerciante, que asalta un banco. Esa banda que se aprovecha de todas las circunstancias que le son favorable para actuar apoderándose de todo botín que le llega a la mano. Esa banda, en fin, perfectamente distribuida por toda la Nación, y cuyos elementos ofrecen las más distintas, hábiles e insospechadas fisonomías, y a la que hay que descubrir pronto, porque de seguir así va a llegar un día en que se va a apoderar, no sólo de nuestros interese particulares, sino hasta de aquellos que son fundamentales de España. Luis Romera de Neydos (La Verdad 25 de febrero de 1934) He querido comenzar con dos pequeños artículos de prensa para ver que los diarios de Murcia, uno de las izquierdas y otro de las derechas, tienen visiones distintas, aunque a estas alturas de la película casi todos lo podían suponer. Me llamó la atención del artículo de la Verdad el que apunte hacia la internacional socialista, sin citarla pero bien explicita, como la autora o inductora del robo de la Cruz. Existen otras referencias de prensa que dependiendo de la tendencia política del medio, se inclinan por una u otra teoría. El hecho fue comentado por los principales diarios nacionales y por algún semanario. Quizá el reportaje más extenso lo publicó la revista ESTO, continuadora de MUNDO GRAFICO y de tendencia marcadamente religiosa. Y retomando el sumario por el punto donde se quedó. En el escrito que presenta el procurador Sr. Sáez López al Juzgado en nombre y representación del Ayuntamiento, se pide la reconstrucción del agujero de la puerta de San Lázaro para determinar como se hizo el mismo, tiempo empleado, etc. Y es que el agujero presenta muchas dudas, quizá la principal de todas ellas y que no he comentado es que se dice que está realizado en el único sitio posible de la puerta. También se pide una minuciosa inspección en torno a la muralla por si hubiera rastros de haberla escalado por algún punto. Se dice de la posibilidad de que la cuerda y el gancho se hayan utilizado para introducir las herramientas dentro del recinto, evidentemente y aunque no se dice, en este caso con la complicidad implícita de alguien de dentro, por cierto se dice “... la personalidad del ladrón o ladrones que tan esfumada se encuentra en este sumario...” Y se pide al Juzgado que se aclare el tema del florero ese que tantas veces he repetido, se hace referencia a que el Capellán del Castillo ha negado la existencia del florero con posterioridad al robo, por lo que pide al Juzgado ciertas aclaraciones. Y atendiendo a este escrito el Juez ordena la realización de una serie de diligencias, tal y como la reconstrucción de la puerta una inspección más minuciosa de la muralla y lo más curioso es referente al florero, ya que le pide al Juez de Instrucción de Caravaca que informe por escrito del particular en el momento de la primera inspección y que significa que declara –por escrito y sin interrogatorio- en el sumario sobre esta cuestión, como también lo hará el Alcalde. De los Juzgados de Mula y de Huescar se devuelven los exhortos debidamente cumplimentados, que vienen a decir que en las ferreterías de su Partido Judicial tampoco se han adquirido las herramientas encontradas en el Castillo, ni en las herrerías se ha confeccionado el gancho de hierro. El 3 de marzo se vuelve a realizar una inspección ocular en el castillo con la asistencia de los maestros carpinteros caravaqueños José Zarco Martínez y Alfonso Martínez García. Se ha reconstruido la puerta de San Lázaro tapando el agujero con los restos hallados de la madera procedente de la misma por el también maestro carpintero Manuel Marín. Y en esta diligencia se pretende saber las maniobras que hubieron de hacer el individuo ó individuos que realizaron el agujero. Se dice en esta prueba que se trabajó sobre la puerta solamente desde el exterior y que el tiempo invertido por los autores fue de tres horas para hacer este agujero. Aunque no se dice en ésta reconstrucción, pero sí en otro sitio del sumario, yo añado, si el agujero se hizo desde el exterior y en el único sitio posible de la puerta desde luego el conocimiento que tenía el autor o autores sobre el lugar era muy preciso. Ese día y a las diez de la noche se volvió a constituir el Juzgado en el Castillo para producir los mismos ruidos que producen la rotura de las tablas de la puerta de San Lázaro y los ruidos producidos por la violación de la puerta del Sagrario y determinar si pudieron oírse desde las habitaciones del Cura del Castillo, de su hermana y desde las casas que existen en el interior. Para ello convino el Juez una hora determinada con el Agente de Policía y el Alguacil para producir esos ruidos en el silencio de la noche. Previamente se había situado el Juez en la habitación del Cura y desde allí no se percibió ruido alguno, se repitió la operación situándose el Juez en las demás habitaciones y tampoco se percibió ruido de ninguna clase. Se desistió de comprobar desde las viviendas toda vez que estaban más alejadas del lugar. La Guardia Civil sigue informando al Juzgado que los rumores de la población siguen señalando a Luelmo y Guirao pero que siguen sin encontrar a nadie que aporte un testimonio directo o por referencias directas. Es decir, que todos lo comentan pero nadie sabe de donde viene. Con todo este panorama llegamos al 5 de marzo de 1934, día en el que declara José Soler López -Mariano Calín había manifestado que le oyó decir en el Cuartel de la Guardia Civil que el agujero se había hecho de dentro a fuera- y dice que esas manifestaciones se las oyó decir al ebanista José Pozo Zarco (no es antepasado mío). El Alguacil cita a este hombre el mismo día y declara que hizo esas manifestaciones porque se le había dicho que la puerta de San Lázaro tenía doble tablero –como así es, excepto en la parte que hicieron el hueco- y que esto lo expresó en el Centro de Industria y Comercio después de haber examinado las herramientas utilizadas en el Juzgado de Instrucción. |
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Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Miér Abr 22, 2009 10:02 am | |
| (22) El lunes 5 de marzo de 1934 D. Andrés León Pizarro, Juez de Instrucción de Caravaca, envía un escrito al Juez Especial Sr. Álvarez del Manzano donde da cuenta de que en la inspección ocular que realizó el Juzgado el mismo día del descubrimiento de la desaparición de la Santísima Cruz, al aparecer sobre el altar tierra, fue preguntado el Capellán de Santuario y alguien más que no precisa por la procedencia de ésta, respondiéndole el Cura que procedía de un florero de cristal que se dijo desaparecido y que se procedió a buscar por diferentes lugares de la Iglesia sin encontrarlo. También los Agentes de Policía informan de modo determinante que el gancho que se encontró adosado a la muralla ha sido colocado desde arriba, ya que el muro está ennegrecido por el humo y no presenta ninguna marca que necesariamente estaría de haber sido lanzado, además de la imposibilidad de que por ahí haya ascendido o descendido nadie, primero por la delgadez y mal estado de la cuerda encontrada que no resiste el peso de una persona adulta y segundo porque tampoco aparecen marcas en el muro, y aunque por la parte baja existen grietas entre las piedras que podían ayudar al ascenso de una persona experta, pero por la parte superior del muro conserva el recubrimiento de mampostería. Además son determinantes en el sentido de señalar que la colaboración de alguien ha sido necesaria para cometer la sustracción de la Cruz. Como consecuencia del informe de la Policía, el Juez determina que se constituya el Juzgado en la Prisión Provincial para ampliar las declaraciones de los habitantes del castillo que permanecen detenidos y así al siguiente día, martes día 6 de marzo, se desplazan al Murcia en el recién inaugurado ferrocarril, que como dato curioso, hay que decir que partieron de la Ciudad de la Cruz perdida –así denominó la prensa inmediata al acabar la guerra civil a nuestra ciudad- a las 14,20 y llegaron a Murcia las 18 horas, es decir tres horas y cuarenta minutos fue el tiempo empleado por el ferrocarril en una distancia de 76 kilómetros, es de suponer que ese día hubo algún problema técnico. Una vez en la Capital de la provincia se constituyeron en la Prisión, que estaba a escasos metros de la estación de Zaraiche que era la que recibía el tren de Caravaca, ya que la estación del Carmen pertenecía a una empresa privada (MZA) y esta nueva línea era de la Red de Ferrocarriles del Estado. Su Señoría interrogó de nuevo uno por uno a los cinco detenidos habitantes del Castillo y aunque sus declaraciones contienen más detalles, éstos son sobre las costumbres de ellos, lugares de trabajo de los alpargateros y alpargateras en el interior del recinto, etc. Pero nada que aporte algo a la desaparición de la Santa Cruz. Lo único que está claro es que la puerta se cerró sobre las diez de la noche y se abrió sobre las seis y media de la mañana. También está claro que Carmen la Socorra cerró la puerta –alguien sugirió que podía haber simulado su cierre y en realidad dejar sin echar la llave-, pues cuando suben a las seis y media a llamar a Pachín y su madre para comunicarles la muerte de su tío –el Linero- la puerta está cerrada y dan voces y golpes sobre la puerta para que esta sea abierta. Y lo más sorprendente de todo es que el Juez decreta la libertad provisional de todos los detenidos habitantes del Castillo, a pesar de que la policía insiste en la necesaria colaboración de alguien de dentro y precisamente ese informe es el que motiva el desplazamiento del Juzgado a Murcia. Claro que habitantes del Castillo hay más y no están detenidos. Lo que estoy plenamente convencido es de que el Juez actúa por convencimiento propio cada vez que dicta una resolución. Por lo que tengo absolutamente claro el intimo convencimiento del Juez para decretar la libertad de éstos. Al día siguiente, 7 de marzo, el Juzgado permanece en Murcia, donde vuelve a constituirse en la Prisión para interrogar a Manuel Nieto Nieto, el que sigue diciendo que no tiene ni idea del asunto, ni sabe quien ha podido hacer el gancho encontrado y trata de explicar la contradicción que le llevó a estar detenido sobre el tema de las ligas que se compró en Caravaca pero que dijo que en Alcantarilla y demás. Por ahora el Juez no dicta ninguna resolución que modifique su situación, es decir que permanece detenido y de momento el Juez no tiene claro si participó o no. Desde luego a estas alturas el Juez tiene muchas cosas que están muy claras, aunque el tiempo las ha olvidado en el mejor de los casos y cambiado completamente en el peor, con lo que la historia que nos ha llegado es completamente distinta a los hechos reales. La Dirección General de Seguridad le ha informado sobre las investigaciones que se lleva a cabo sobre José María Pereira, y en el oficio que envían al Juzgado se observa que dice se continúan las investigaciones en todo el territorio nacional pero que no han dado resultado hasta ahora. La población de Caravaca, que pasada la intensidad del primer momento ha ido recuperando la calma, aunque con el lógico desasosiego de no saber que ha pasado con la Cruz, empieza a plantearse cuestiones que quizá en un primer momento se dejaron de lado. Son muchos los que se preguntan por qué no se llevaron la caja de plata cincelada que contenía la Cruz. También son muchos los que se han dado cuenta de la labor de agitación que determinados elementos con nombres y apellidos han realizado, aunque sin conseguir sus objetivos, por ahora. Álvarez del Manzano no es ajeno a todos estos rumores que circulan por la población y emprende nuevas actuaciones. Trata de averiguar todo lo relacionado con aquel extranjero que visitó nuestra ciudad días antes el robo. Quizá para descartar la trama de una red de delincuentes internacionales que se llegó a decir en algún medio de comunicación, pide que sea justipreciada la caja de plata cincelada, para saber determinantemente lo que se dejaron nuestros ladronzuelos cuando lo tenían al alcance de su mano. Y lo más importante, empieza a mirar hacia el Castillo, aunque no a esas familias humildes que lo habitaban, dicho sea de paso, por que no tenían donde hacerlo. En esta ocasión mira un poco más arriba. Exactamente a la casa del Cura, donde ordena un registro, que aunque no consta que lo ordenase expresamente en el sumario, si que consta en un informe de la policía cuando da cuenta del mismo –y de otros en la población- y esta actuación policial está amparada por una orden de registro que se hizo para cualquier domicilio dentro del partido judicial. Y aquí alguien pensará que a buenas horas mangas verdes. Pero es que además vuelve a citar al Cura para que explique que si él controlaba la hora del cierre por qué no lo hizo esa noche y de paso que explique como es que unas semanas antes les impidió que abrieran la puerta a unos habitantes que llegaron tarde hasta que de la Policía Municipal no le llamaron, con lo que demuestra el celo que tenía en cuanto a la hora del cierre y el control que llevaba sobre el mismo y curiosamente esa noche no se entera de nada. Vuelven a ser convocados los maestros joyeros locales Amador Martínez Lozano y Antonio Carrión Conesa, que ya tasaron la Cruz, con todas las reservas por no tenerla presente, y en esta ocasión, que si que tienen presente la caja de plata cincelada, la valoran en siete mil pesetas de la época, que a pesetas de hoy serían unos once millones de pesetas, vamos, que no era una caja de zapatos como para dejarla tirada. Y es quizá en este momento cuando se empieza a descartar la autoría de una banda de delincuentes organizada y que opera en el ámbito internacional, porque de haber sido éstos, se llevan, no ya la Cruz, la caja, el Sagrario y hasta la propia puerta de San Lázaro. Como el Juez es consciente de lo poco que tiene hasta ahora vuelve a citar a José Villalta, que es el padre de uno de los niños que hallaron la cuerda y el gancho y que este hombre fue el primero en ser informado por éstos para ver si se pasó algún detalle que sea importante. En su declaración se vuelve a ratificar en lo que tiene manifestado pero ya se hace constar con más detalle. Y en ella declara que tras descubrir que la Cruz no está y todas esas cosas que descubrieron, él fue el que bajo a la Parroquia a avisar al Cura de lo sucedido, y que éste mostró gran asombro pero que le dijo que volviese al Castillo que él lo haría después. Cuando menos incomprensible que nada más conocer la noticia no se persone en el Castillo. Y ¿A dónde iría este hombre, que fuese más importante que subir a su puesto de guardián de la Santísima Cruz? ¿A la Guardia Civil a denunciar? Si se hizo por teléfono desde el Castillo según declaró su propia hermana. ¿Al Ayuntamiento a dar la noticia? Si no se podían ni ver y además la noticia al Ayuntamiento también llega por teléfono. ¿A informar al Arcipreste? D. Ildefonso declaró en el Juzgado el día 14 de febrero que informó al Arcipreste del hecho aunque no precisa cuando. Ahora bien, no es más lógico que antes de informar compruebe lo sucedido, o ¿es que lo sabía con todo lujo de detalles?. Aunque nadie, más que él, puede saber en verdad que hizo en ese corto periodo de tiempo y lo que realmente sabía o desconocía. Desde luego la reacción más lógica no es la que tuvo. Lo lógico era nada más conocer la noticia subir al Castillo a comprobar los extremos de lo ocurrido. ¿Puede esa reacción ser por miedo y no lo hace hasta que está la Guardia Civil? Pero en cuyo caso cabe preguntarse por qué tiene miedo, a no ser que íntimamente sepa que tiene motivos para temer. |
|  | | Alfonso Pozo Admin

Cantidad de envíos: 30 Edad: 46 Localización: Caravaca de la Cruz Fecha de inscripción: 21/09/2008
 | Tema: Re: El robo el 14 de febrero de 1934 Dom Jul 12, 2009 11:54 am | |
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El día 12 de marzo –lunes- pasa por el Juzgado a declarar el conserje del Centro Radical-Socialista de Caravaca. Además de relatar los pasos en este centro durante la noche del martes de carnaval de Luelmo y Guirao principalmente dio detalles sobre el misterioso forastero que ya habían mencionado aquellos niños que vivían en el castillo. Declaró que el sábado anterior a la noche del robo –es decir el día 10 de febrero- llegó hasta la Plaza un hombre de entre treinta y cinco y cuarenta años, extranjero, de pelo rojizo, con polainas y chaqueta de cuero. Que conducía una moto y que entabló conversación con él ya que le preguntó dónde podía dejar la misma para poder visitar el pueblo, a lo que éste se ofreció a que la dejase en el interior del Centro Radical-Socialista y allí la guardarían mientras durase su caminata. Que subió al Castillo y al poco bajo diciendo que no le habían dejado visitar su interior, por lo que el Conserje del Centro le aconsejó que diese previamente una propina y de esa manera le enseñarían todo el recinto; volvió a subir al Castillo y el recurso de la propina –que siempre funciona- siguió sin dar resultado, de manera que el forastero se quedó sin ver el interior del Santuario, por lo que hubo de conformarse con comprar unas fotografías en casa del fotógrafo Martínez. Y tras consultar unos mapas y un libro que portaba en una mochila, y adquirir algún consejo del chofer de alquiler Manuel Pérez, con quien estuvo departiendo unos momentos, puso en marcha su motocicleta y se marchó. Y como no podía ser menos, el declarante puso de manifiesto el matiz político del asunto, claro que en esta ocasión lo hizo cargando las tintas hacía la derecha como posible autora de la sustracción de la Vera Cruz. Por su testimonio se sabe que hubo una manifestación a raíz de las declaraciones que hizo Martín Navarro inculpando a Pedro José el Gafas, que por cierto no fue la única, también D. José María de Haro López Sánchez compareció ante la Policía para acusarle. Declaró que al día siguiente de la manifestación aludida se ausentó del pueblo, a pesar de estar muy bien empleado con su cuñado, Juan Martínez Moya (a) Pimiento, que por cierto fue uno de los que declararon al principio de todo este embrollo sobre la merienda famosa en casa de Pepe Luelmo. Con lo que comenzará otra avalancha –menos numerosa ya que el Juez ha calado a la gente- de declaraciones y contradeclaraciones.
José Martínez Salinas, que pasó a la historia local por haber retratado, como se decía entonces a cualquier fotografía, a varias generaciones de Caravaqueños, declaró sobre el extranjero de polainas y chaquetón de cuero que le compró unas fotografías. Por él sabemos que hace ochenta años ya venían algunas gentes de fuera a visitar la ciudad de la Cruz. Pero lo más llamativo es que aporta una nueva polémica al asunto. Alguien ha manifestado que el no dejar pasar al Santuario al extranjero de la moto, cuanto a todo visitante se le permite ver el Santuario, es porque la Cruz en ese momento ya no está en su lugar. La afirmación la hicieron en el Centro de Industria y Comercio y el autor fue Pedro Richarte. De nuevo la polémica: unos dicen que esto es cierto y otros que no, estos últimos argumentan que el martes 13 por la tarde una profesora de francés del colegio visitó el Santuario y adoro la Cruz. Desde luego en la primera declaración de D. Ildefonso así lo manifestó. Lo raro en todo esto es que en la fecha que nos encontramos, 12 de marzo, aún no se ha tomado declaración a la citada profesora, que por otra parte fue la última persona seglar que vio la Santa Cruz.
Al día siguiente, martes y trece, cuando está a punto de cumplirse un mes de la desaparición de la Cruz, declara Manuel Pérez, el chofer con el que estuvo hablando el extranjero. Aporta nuevos detalles del mismo, afirma que la motocicleta era nueva de la marca “Torrot” y matriculada en Bayona, aunque el sujeto en cuestión no tenía acento francés, si no más bien portugués, le fue mostrada una fotografía de José María Pereira, al que desde la Dirección General de Seguridad se ha señalado como posible autor, y descarta que fuese ya que tienen aspectos completamente distintos. Por último dice que el extranjero se marchó con dirección a Puebla de don Fadrique, aunque un amigo suyo afirmo haberlo visto en dirección a Lorca.
También declara en este día el cuñado de Juan Pimiento, quien aclara que éste se marchó en viaje de trabajo, ya que es viajante y trabaja para la empresa de baúles de Higinio Carrascal, pero que volverá en uno o dos días ya que se encontraba en Jumilla desde donde le llamó por teléfono para tener noticias de la familia y preguntar de paso si había aparecido la Cruz. Habló de lo sucedido el día del descubrimiento del robo, habló de Francisco Medina Marín –Paco el de la librería Liceo- que le dijo a una señora que lloraba que le tendría que pesar, por lo que Paco fue llamado a declarar. Habló de conjeturas y suposiciones pero sin aportar nada nuevo. Quizá eran las reflexiones que un sector de la sociedad se hacía. Y por fin declara la profesora de francés, la última persona que visitó el Santuario y tardan un mes en tomarle declaración. Quizá estuvieron mirando demasiado tiempo en otra dirección, y contra toda lógica no declara hasta ahora la que tenía que haberlo hecho tras el Capellán y su hermana. Tampoco es que aporte gran cosa, pues viene a reafirmar lo que los hermanos Ramírez Alonso tenían declarado sobre éste particular.
La Alcaldía de Caravaca informa al Juzgado, a petición del mismo, sobre las últimas incidencias ocurridas en el recinto del castillo y con anterioridad al robo. Se dice que el Sacerdote requirió la presencia de los Guardias Municipales para poner paz y orden y sofocar una reyerta entre los habitantes del mismo que supongo no pasaría de algún que otro empujón y alguna frase donde se cuestionarían las relajadas costumbres de alguna madre. Claro que en este informe también se dice que en alguna ocasión –hasta tres veces en los últimos tiempos- ha tenido que llamar el vigilante nocturno del Ayuntamiento al Capellán del Santuario para que se le abriese la puerta a algún rezagado vecino que llegó después de las ocho y media. Con lo que viene a corroborar el celo que ponía D. Ildefonso en el tema de la puerta de la muralla. Y este día el Juez decide que comparezcan a declarar Rafael Orrico Litrán, un tal Bonifacio, que a pesar del nombre no localiza de momento el Alguacil y Francisco Medina Marín. También ordena que por los Agentes de Policía se investigue a Juan Pimiento. Y en cuanto al de la moto, propiamente dicho, no se dispone nada, ya que en su día se cursó la orden de investigación a la Dirección General de Seguridad.
]Rafael Orrico declara el mismo día 13 –desde luego el Alguacil se daría unas caminatas impresionantes- y manifiesta lo que se viene diciendo por la ciudad con relación a Luelmo y Guirao, aunque añade que él jamás les ha oído decir ni manifestar nada contra la Cruz. Los Agentes de Policía informan sobre el Capellán del Santuario. Confirman que fue avisado para decir la misa por la intención de Doña Encarnación Leante (Viuda de Mora) y que le avisó D. Santiago Ramón el día 12, y que la misa era a las 7,45 de la mañana y terminó a las 8,10 –por lo que sigue siendo incomprensible que programara no decir la misa de 8,30 en el Santuario- marchándose después a la barbería de José Maria en la cuesta del Castillo, donde se afeitó, cortó el pelo y arregló la corona. Y que a las 9 regresó a la Parroquia hasta que le avisaron del robo y marchó al Castillo. También se ha rumoreado por Caravaca que D. Ildefonso tiene un hermano carpintero que reside en Cieza y que ha realizado algún trabajo en el Santuario. No es cierto. La policía informa que el armario que mandó realizar D. Ildefonso lo hizo el carpintero local Marcos Chacón Pastor, y que tiene un hermano que es tallista modelador, pero que reside en Casablanca (Marruecos) y que hace catorce o quince años que no se ven. Informan sobre dos vecinos que cuando estuvieron en el castillo la mañana que se descubrió el robo apreciaron que los restos de aserrín estaban sobre el pavimento de la iglesia inmediato a la puerta y sobre el último peldaño de la puerta de San Lázaro, además de astillas y los trozos de madera de la puerta, por lo que sí hubiese pasado alguien por ahí, necesariamente hubiera dejado un rastro en el aserrín esparcido y los trozos de madera no estarían en el lugar donde se hallaron. Dan cuenta de algunos de los registros que se han efectuado y por descontado con resultado negativo.
Prestan declaración ante el Juez los vecinos de Caravaca José Antonio Azorín y Balbino Navarro, éste último carpintero que estuvo auxiliando al Juzgado en la primera inspección ocular y que vienen a corroborar lo que han dicho a la Policía sobre el detalle de los restos de la madera en el suelo y en el contorno del marco del agujero.
En el folio 431 está la declaración de Bonifacio García, que viene a decir que Luelmo se estaba tomando un purgante –es cierto- que por otro lado ya sabía del estado de salud de Luelmo ya que hubo de pedir un anticipo de dos mensualidades para poder desplazarse a Murcia a que le viera un especialista y seguir un tratamiento. Pero el citar esta declaración es porque se trata de la última de una providencia. Un sumario, me parece que no lo he explicado y no estoy muy seguro de saber hacerlo, quizá Gregorio Piñero debería echarme una mano, pero bueno, lo intentaré. Todo lo que existe en un sumario no se incorpora porque sí. Cada actuación, cada diligencia, cada declaración va precedida de una “providencia”, que viene a ser como una instrucción u orden de lo que se va a realizar, con lo que cuando falta un folio es fácil determinar de lo que se trata en dicho folio, aunque se ignore su contenido. Incluso aunque sea la propia providencia lo que falte, sabremos que es ésta ya que encontraremos documentos que nadie ha dado orden de incorporar y por lo tanto se puede deducir aquello que falta.
Bueno, hasta ahora he tratado de resumir el sumario y he llegado hasta el folio 431 y resulta que a partir de este folio hay un salto que va hasta el 441, es decir que faltan 9 folios. Y si no es demasiado fácil hablar de lo que está, resulta más complicado hablar de lo que no está. Por lo que no lo voy a hacer. Cualquier cosa sería una suposición. Por ello me voy a limitar a lo único cierto: Que faltan nueve folios, que precisamente y curiosamente es cuando están estrechando al Capellán, y que esto no es azar. Se ha hecho desaparecer el rastro completo de alguien o de algo. Yo, personalmente, creo que de algo, pero que invariablemente conduciría a alguien. Decir que cuando se encuaderna el sumario –que actualmente se conserva en el Juzgado de Instrucción Nº 1 de Caravaca- allá en la década de 1960, ya faltan estos documentos, ya que se ve claramente que en el tomo correspondiente no hay hueco de estos documentos. También decir que no se sabe cuando desaparecen estos documentos pues el sumario se entrega en la Audiencia Provincial en mayo de 1934 y no regresa a Caravaca hasta 1945. Lo único cierto es que cuando llega a Murcia están completos los 597 folios que constan hasta ese momento.
Saludos
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